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Fe y Crecimiento

Transforma tu manera de pensar

Transforma tu manera de pensar y permite que Dios renueve tu mente a través de su Palabra. Aprende a identificar los pensamientos que te alejan de su voluntad y a vivir en la verdad, la fe y la libertad que Cristo te ha dado. Transforma tu manera de vivir

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Transforma tu manera de pensar

«No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cómo es la voluntad de Dios: buena, agradable y perfecta». Romanos 12:2

La mente es tan poderosa que nuestros pensamientos influyen profundamente en la manera en que vivimos, actuamos y enfrentamos las circunstancias. Dios nos hizo seres tripartitos: cuerpo, alma y espíritu. El cuerpo es el vehículo a través del cual nos desenvolvemos físicamente; en el alma se encuentran nuestra mente, nuestras emociones y nuestra voluntad, y el espíritu es aquella dimensión de nuestro ser relacionada con nuestra comunión con Dios.

Si no aprendemos a gobernar nuestra mente, podemos volvernos vulnerables a las circunstancias, a la influencia de otras personas y a las mentiras del enemigo, pues la mente es uno de los principales campos de batalla espiritual. Por esa razón, Pablo nos exhorta a no amoldarnos a este mundo.

Vivimos en un mundo caído que se mueve al margen de la voluntad de Dios, y constantemente nuestra mente es bombardeada con mentiras, vanidades, pesimismo, temor y muchas otras cosas que pueden desenfocarnos y distorsionar nuestra manera de pensar.

Debemos conocer la voluntad de Dios para caminar en la libertad que Cristo nos ha dado. Nuestra manera de pensar influye en nuestra manera de vivir y en las decisiones que tomamos.

La voluntad de Dios es buena, agradable y perfecta. Esto no significa que no enfrentaremos momentos difíciles en nuestra vida; mientras estemos en este mundo, tendremos que atravesar diversas pruebas. Sin embargo, cuando aprendemos a gobernar nuestra mente conforme a la Palabra de Dios, podemos permanecer firmes en medio de las dificultades, sin permitir que nada ni nadie nos aparte de su amor. Así podemos caminar en integridad y vivir conforme a los propósitos y las bendiciones que Dios tiene para nosotras.

«Los que viven conforme a la carne fijan la mente en los deseos de la carne; en cambio, los que viven conforme al Espíritu fijan la mente en los deseos del Espíritu». Romanos 8:5

Vivir conforme a los deseos de la carne significa poner nuestra atención en aquello que ofrece este mundo y anhelar cosas que, aunque a veces parecen buenas, pueden alejarnos de la presencia del Señor. Cuando permitimos que esos deseos gobiernen nuestra vida, entristecemos al Espíritu Santo y dejamos de darle el lugar que le corresponde para guiarnos, consolarnos y confrontarnos cuando lo necesitamos.

Dios nos ha dado su Espíritu, y en Él encontramos el poder, el amor y el dominio propio necesarios para enfrentar el temor y vencer aquellos sentimientos y pensamientos que intentan apartarnos del propósito de Dios.

«Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio». 2 Timoteo 1:7

Debemos trabajar conscientemente en la renovación de nuestra mente, desechando los pensamientos de temor, derrota, duda, fracaso, temor a la opinión de los demás, desánimo, rencor, resentimiento y cualquier otra idea que pretenda dominarnos o alejarnos de la verdad de Dios. En su lugar, debemos cultivar pensamientos fundamentados en la fe, el amor, la esperanza y las promesas del Señor, poniendo nuestra atención en todo lo bueno, lo justo y lo que agrada a Dios.

«Ser renovados en la actitud de su mente». Efesios 4:23

A medida que nuestra alma es fortalecida y renovada en el Señor, esto se refleja en nuestra manera de vivir, en nuestras decisiones y en la forma en que enfrentamos cada situación.

«Dejen de mentirse unos a otros, ahora que se han quitado el ropaje de la vieja naturaleza con sus vicios y se han puesto el de la nueva naturaleza, que se va renovando en conocimiento a imagen de su Creador». Colosenses 3:9-10

Si realmente queremos caminar en libertad, debemos abandonar nuestra vieja manera de pensar y vivir, permitiendo que Dios transforme nuestro entendimiento y renueve nuestro corazón. La mentira, además de apartarnos de la verdad, puede convertirse en una puerta para el engaño y la esclavitud espiritual. Satanás es mentiroso, pero las hijas de Dios estamos llamadas a caminar en la verdad.

Jesús es la verdad, y en Él encontramos el camino hacia una vida plena conforme a la voluntad del Padre. Por eso, desechemos la mentira, renunciemos a todo aquello que nos mantiene atadas y busquemos al Señor con un corazón sincero. Permitamos que su Palabra transforme nuestra manera de pensar, que el Espíritu Santo guíe nuestros pasos y que nuestra vida refleje la nueva naturaleza que hemos recibido en Cristo.

Recuerda: la transformación comienza cuando permites que Dios renueve tu mente. No te conformes a la manera de pensar de este mundo; busca la verdad en su Palabra y aprende a vivir cada día conforme a la voluntad de Dios.

Resplandece Mujer — Renueva tu mente, afirma tu fe y camina en la libertad que Cristo te ha dado.

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