“Pero los que confían en el Señor tendrán siempre nuevas fuerzas; podrán volar como las águilas; podrán correr sin cansarse y caminar sin fatigarse.” — Isaías 40:31
Vivimos tiempos que pueden hacernos sentir cansadas aún antes de comenzar el día. Abrimos el teléfono y encontramos noticias que nos preocupan. Escuchamos hablar de conflictos, desastres naturales, dolor, inseguridad, dificultades económicas, enfermedades, cambios constantes y un futuro que muchas veces parece incierto.
Y mientras todo esto sucede afuera, dentro de nuestro corazón preguntamos:
“Señor, ¿hasta cuándo?”
Es fácil sentir miedo cuando miramos todo lo que está sucediendo a nuestro alrededor.
Pero como mujeres que hemos decidido caminar con Jesús, necesitamos recordar que nuestra esperanza no depende de lo que sucede. No podemos controlar lo que acontece, pero sí podemos decidir dónde poner nuestra confianza.
Hay muchas cosas que están fuera de nuestras manos. No podemos controlar las decisiones de otras personas, ni saber qué sucederá mañana, tampoco evitar todas las dificultades, mucho menos solucionar los problemas del mundo.
Pero sí podemos decidir dónde descansará nuestro corazón.
Podemos vivir mirando constantemente las noticias y alimentando nuestros temores, o podemos aprender a levantar nuestros ojos hacia Dios.
Esto no significa ignorar la realidad. Significa no permitir que la realidad tenga más autoridad sobre nuestro corazón que la Palabra de Dios.
Jesús nunca nos dijo que el mundo sería fácil. Él mismo nos advirtió:
“En el mundo, ustedes tendrán que sufrir, pero tengan valor: yo he vencido al mundo.” — Juan 16:33
Jesús sabía que enfrentaríamos tiempos difíciles. Y aun así nos dijo: “Tengan valor.”
¿Por qué?
Porque Él ya venció.
Tu paz no tiene que depender de las circunstancias. Quizás no puedes cambiar lo que está sucediendo a tu alrededor, pero puedes acercarte a Jesús. Apagar por un momento el ruido y abrir Su Palabra, y comenzar tu día con una oración en lugar de comenzar con preocupación.
Puedes decir:
“Señor, no sé qué traerá este día, pero sé que Tú estarás conmigo.”
Esa es la confianza que necesitamos recuperar.
Porque muchas veces buscamos paz intentando tener el control de todo. Queremos saber qué va a pasar, tener respuestas y asegurarnos de que nada malo suceda. Pero la fe nos enseña que no necesitamos conocer el futuro cuando conocemos a Aquel que sostiene nuestro futuro.
Puede que lleves mucho tiempo intentando mantenerte firme. Sonríes delante de los demás, cumples con tus responsabilidades, cuidas de su familia y continúas adelante. Pero por dentro estás agotada. Recuerda que no tienes que hacerlo todo con tus propias fuerzas.
Isaías 40:31 dice que quienes esperan en el Señor reciben nuevas fuerzas. No dice que nunca se cansarán. Dice que Dios renovará sus fuerzas.
Eso significa que puedes reconocer tu cansancio sin sentirte culpable. Puedes llorar, decirle a Dios que tienes miedo, reconocer que no sabes qué hacer.
Y aun así seguir confiando. Porque depender de Dios no es una señal de debilidad. Es una expresión de fe. En tiempos de incertidumbre, descansa en Él.
Jesús nos dejó una enseñanza profunda:
“Pongan toda su atención en el reino de los cielos y en hacer lo que es justo ante Dios, y recibirán también todas estas cosas.” — Mateo 6:33
Cuando todo parece estar fuera de control, Jesús nos invita a volver a buscar primero Su reino, cuidar nuestro corazón, vivir en obediencia, amar, perdonar, servir, orar y confiar.
No sabemos qué traerá el mundo mañana. Pero sabemos que Jesús estará siempre con nosotros. Y eso cambia la manera en que enfrentamos el presente. No dejes que el miedo apague tu luz
El mundo necesita mujeres que no vivan dominadas por el miedo. Que puedan mirar las circunstancias con los pies en la tierra, pero con el corazón puesto en Jesús.
Mujeres que oren por sus familias y enseñen esperanza a sus hijos, que manifiesten el amor cuando otros responden con odio, ser luz en medio de la oscuridad y que no permitan que la incertidumbre les robe la fe.
Nuestra seguridad no está en lo que podemos controlar, sino en confiar en Jesús, quien tiene el control de todo. Permitir que su luz siga brillando aún en medio de nuestras propias dificultades.
Vuelve a confiar. Si hoy estás preocupada por algo que no puedes cambiar, entrégaselo a Dios. Y si estás atravesando un tiempo de espera, recuerda que esperar en Dios no significa estar olvidada.
Di en tu corazón:
“Jesús, pongo mi vida y mi futuro en tus manos. No quiero vivir dominada por lo que veo, sino sostenida por lo que creo. Renueva mis fuerzas, fortalece mi fe y ayúdame a permanecer en Ti. Quiero permanecer cerca de Ti, escuchar Tu voz y caminar bajo Tu dirección. Mi seguridad no está en lo que puedo controlar, sino en saber que Tú tienes el control de todo. Hoy elijo confiar en Ti y descansar en Tu amor. Amén.”
No sabemos todo lo que traerán estos tiempos. Pero sabemos que Jesús está con nosotras y nunca nos abandona, y si permanecemos en Él, podremos seguir caminando, seguir amando, sirviendo y esperando.
Y así podremos resplandecer, no con nuestra propia luz, sino con la luz de Cristo.



